En Confianza

No se puede mantener viva la llama del amor, sin confianza ni esperanza

Comunicación vital

Existen condiciones médicas que pueden afectar el autoestima de las personas, tal es el caso de la disfunción eréctil pues interfiere con el desempeño y la satisfacción sexual, comprometiendo la relación de pareja. Además, una persona que sufre éste padecimiento puede presentar algunas de alteraciones en su vida diaria como:

  • Mayor riesgo de ansiedad
  • Depresión
  • Problemas con la pareja
  • Menor calidad de vida

Por todo lo anterior, es importante reconocer y hablar de este problema, debido al impacto negativo que ocasiona sobre la salud física y mental. Si tienes pareja, recuerda que la comunicación es muy importante, ignorarlo sólo empeorará la situación. Igualmente, debes buscar ayuda profesional cuando sea necesario.

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Para disfrutar tu sexualidad

Necesitas estar bien preparado

El ejercicio puede ayudarte más de lo que crees

Un estilo de vida saludable que incluya: dejar de fumar, reducir los niveles de grasa en el cuerpo, control del peso corporal y realizar alguna actividad física, contribuye a disminuir el riesgo de padecer problemas cardiovasculares.

Las personas que practican algún ejercicio obtienen ciertos beneficios sobre su organismo, entre los que se encuentran:

  • Fortalecimiento del corazón, pulmones, huesos y músculos
  • Incremento del colesterol HDL (bueno)
  • Control de peso y presión arterial
  • Reducción del colesterol LDL (malo)
  • Efecto positivo en el estado de ánimo (menor ansiedad y depresión)
  • Brinda mayor confianza al mejorar el autoestima

Éstas son algunas de las actividades que pueden favorecer en gran medida la salud, si se realizan de manera regular: caminata, ejercicio aeróbico, correr, natación, ciclismo, tenis, basquetbol, futbol, remo, alpinismo, entre otras.

Virilidad

Para muchos de nosotros, el sexo es una extensión de nuestra virilidad, y por ello creemos que debemos estar siempre listos y dispuestos, pues de eso depende nuestra condición de hombres ante los demás, especialmente ante la mujer.

¿Qué pasa entonces cuando no podemos cumplir con esa función de “sementales”? ¿Nos volvemos débiles e incapaces? ¿Dejamos de ser hombres por perder momentáneamente la capacidad para el sexo? Nuestra cultura, íntimamente arraigada a la tradición machista, nos dice que debemos poder mantener encuentros sexuales prácticamente en cualquier ocasión, y eso implica una capacidad eréctil ilimitada. Esta visión, retrógrada y simplista, reduce el valor de una persona a una básica función fisiológica y la limita a su órgano sexual.

No podemos negar que, en la actualidad, los roles de género han cambiado de manera asombrosa. La mujer ha demostrado que no es débil ni sumisa, que dedicarse al hogar y atender a su pareja, si bien es un plan de vida válido, no es su único destino, y que demostrar fuerza y determinación no cambia ni demerita su condición de mujer. ¿Por qué entonces no asumimos que el hombre es algo más que un ser programado para el sexo y que la virilidad, y sobre todo la calidad humana, no depende de la capacidad sexual?

Un problema de erección debería ser considerado como cualquier otro: ¿qué pasa cuando nos caemos por accidente y nos lastimamos la espalda o una rodilla? Idealmente buscamos ayuda profesional, un médico que nos examine y nos diga cuál es nuestro problema y cómo podemos solucionarlo. ¿Qué ganamos al encerrarnos en nosotros mismos y evadir o negar el problema?

Ante la disfunción eréctil, es mejor dejar a un lado la visión machista que tenemos de nosotros mismos y pedir ayuda de manera oportuna a la persona indicada. No permitas que una tradición absurda te diga cómo actuar; lo más importante es encontrar una solución para alcanzar el bienestar.